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Dos obras grandes de positivo impacto entre la sociedad yucateca

Mario Correa Ponce (*)

Nos referiremos a dos obras que no dejan una remuneración económica, son algo más grande, dejan la gran satisfacción de ayudar a sectores golpeados de la sociedad, a personas que lo necesitan y que, en la mayoría de los casos, sufren incluso el rechazo de su propia familia por la situación en que se encuentran.

Estas dos obras de las que hablamos son el albergue Cottolengo y La Casa del Buen Samaritano. He tenido la oportunidad de conocerlas a fondo y de participar en sus actividades.

Aquí una breve explicación de qué labor realizan:

Cottolengo. Desde hace 36 años se dedica con éxito a la rehabilitación de personas alcohólicas y drogadictas. Ha salvado muchas familias y ha mejorado la calidad de vida de miles de personas. Gracias a las Hijas de la Caridad de San Vicente, al presbítero Raúl Ignacio Kemp Lozano, con el apoyo de Raúl Millet Rendón, y a la señora Libia Novelo de Cáceres se mantiene esta obra.

La Casa del Buen Samaritano. Desde hace 7 años, de manera gratuita, brinda alojamiento, desayuno, ropa limpia y cena a personas en situaciones de calle, que suelen vivir en los parques y calles del centro de la ciudad.

Ambas obras se mantienen de los amorosos donativos que aportan los bienhechores, pero se necesitan muchos más recursos para que puedan seguir adelante con su misión.

Los interesados en colaborar con estas dos grandes obras pueden hacerlo comunicándose a los siguientes teléfonos: Cottolengo, al 9991 49 35 32 con la señora Esperanza Bernés, y al Buen Samaritano, al 9161 11 76 34 con la Hermana Nelly.— Mérida, Yucatán.

Empresario

 

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