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Arriesgar para la obtención de ganancias

Fernando Ojeda

El reto empresarial

Fernando Ojeda Llanes (*)

Estos dos últimos años han sido de difícil prueba para los empresarios, algunos perdieron sus empresas, otros están sobreviviendo y los demás que salieron adelante —por muchos aspectos que les favorecieron— continúan en la lucha.

Es indudable que sea cual sea el entorno económico, político, social o legal que cubre a toda empresa, éste se encuentra actualmente enrarecido, pero la solución es solo una y es seguir adelante; los escenarios del entorno son totalmente exógenos pero nuestras empresas tienen todos los elementos para abatir y controlar los que son endógenos, o sea, internos.

Ahora más que nunca es válido aquel dicho “el que no arriesga no gana”, nos encontramos con empresas que tienen todo un mercado a su disposición por el posicionamiento de sus productos y su gran riesgo es la competencia, que de alguna forma es agresiva. Las que tienen recursos de capital y bajo endeudamiento, solamente tienen que rediseñar sus estrategias de mercado y asegurar la penetración de sus productos sin perder la calidad y servicio.

Otras tienen el mercado a su disposición y su crecimiento es automático, pero por falta de capital contraen deuda y tienen el riesgo del apalancamiento, este tipo de empresas deben ser más competitivas en la administración de sus finanzas, el flujo de efectivo es importante y los problemas de liquidez se controlan con la eficiente administración del capital de trabajo, o sea, las cuentas de corto plazo en donde juegan papel importante los créditos de proveedores.

Los créditos bancarios son adecuados para solucionar problemas de liquidez; sin embargo, incrementan el riesgo en la estructura de capital, pero esto depende del manejo adecuado de los márgenes de utilidad y si se está arriesgando, como dice el dicho mencionado al respecto, el resultado debe ser la obtención de buenas utilidades.

Parámetros

Se debe recordar que las instituciones de crédito toman en cuenta, para la calificación de las empresas, la posición de su estructura de capital, o sea, la proporción de pasivo en relación con el capital contable, pero son accesibles para créditos a corto plazo observando la obtención de utilidades y para el largo plazo, la tendencia de crecimiento en ventas.

Es indudable que todo crecimiento en ventas, con buenos márgenes debe generar mayores utilidades, pero se ha de requerir más inversión en partidas de capital de trabajo como son inventarios y crédito a clientes, y probablemente inversiones permanentes o Capex.

En estos momentos que vivimos es cuando se presenta con más relevancia el axioma financiero de liquidez versus rentabilidad, esto significa que a mayor liquidez menos rentabilidad o a la inversa mayor rentabilidad menor liquidez.

Esto nos lleva a que se debe medir la utilidad desde dos puntos de vista, el primero obtención de utilidades tomándola en forma absoluta con mayores ventas y menores márgenes, o sea, la utilidad en pesos va relacionado a un mayor volumen de ventas o de otra forma con mayores márgenes de utilidad aunque no se obtengan fuertes volúmenes de venta; esto nos lleva a tener que medir el equilibrio entre los dos aspectos.

Lo importante en estos momentos es no perder dinero, pero mucho más importante es no perder la empresa, por tal motivo el juego está en una eficiente administración financiera, la cual incluye desde luego administrar los riesgos tanto externos como internos.

La pandemia que aún estamos sufriendo en forma indudable ha afectado a todo tipo de mercados, incluyendo la actual insuficiencia de materia prima, pues ahora las empresas no solo luchan por su mercado, rentabilidad y liquidez, sino además por falta de productos de sus proveedores, lo que hace no poder cumplir los compromisos de surtimiento efectivo a sus clientes, esto lleva a buscar mejorar la negociación con los proveedores o buscar otras fuentes de proveeduría, tanto nacionales como extranjeros. Pero este es otro boleto a comentar posteriormente.

La información tanto externa como interna juega papel preponderante para poder medir los riesgos a los que empresarialmente nos enfrentamos, no solamente conocer en forma oportuna las expectativas de la economía y los demás elementos externos, sino lo que está sucediendo en nuestro negocio, para tal caso se debe revisar el funcionamiento de los controles internos, lograr también un buen trabajo en equipo y una supervisión continua de los diferentes niveles de la organización.

El seguimiento sistemático de los planes de acción son de gran relevancia, no solamente confiar en los indicadores, revisar sus variables y fórmulas que le dieron lugar, podemos recibir sorpresas no muy agradables.

Es indudable que lo que he mencionado es en forma enunciativa, los planes se deben convertir en acciones y siguiendo el proceso administrativo, controlarlos, éste es el gran reto para las empresas ante el actual entorno en que nos encontramos.—Mérida, Yucatán

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Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

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